Pensar en la escuela del futuro puede dar cierto vértigo, especialmente si nos fijamos en cómo avanzan las nuevas tecnologías y su impacto en la sociedad, ¿cómo no va a cambiar la escuela? A pesar de eso no creo que haya que dejar de lado algunos valores, recursos y métodos de la escuela tradicional, ¿por qué si siempre han funcionado? Pienso que se pueden aprovechar y fusionar con las TIC con un poquito de implicación de los maestros y una ayudita por parte de las administraciones. Está claro que hay muchas oportunidades que nos ofrece la web 2.0 que podemos llevar a la escuela para motivar a nuestros alumnos y agilizar la comunicación con toda la comunidad educativa.
Tampoco podemos olvidarnos de integrar estas tecnologías con el cuidado del medioambiente gracias a iniciativas como las ecoescuelas,y a enseñarles a cooperar con los compañeros en actividades de trabajo y de juego evitando así que se aislen en su aprendizaje. La escuela del 2018 debe ser cosa de todos, en constante progreso, y como formadores no deberíamos quedarnos atrás.
lunes, 9 de febrero de 2009
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